Existen varias opciones de tratamiento para trastornos del piso pélvico. El tratamiento a seguir dependerá de la gravedad de su afección y de las indicaciones del médico. Hay tratamientos tanto quirúrgicos como no quirúrgicos. Con frecuencia, las mejores tasas de éxito se logran con la utilización de más de una opción de tratamiento en combinación.
Opciones no quirúrgicas- Se ha determinado que los ejercicios de Kegel para los músculos son extremadamente útiles para tratar afecciones leves en el piso pélvico. La biorregulación puede ayudar a entrenar y fortalecer los músculos pélvicos.
- Se puede insertar un pesario en la vagina. Se trata de un elemento similar a un anillo que puede permanecer en el cuerpo durante todo el día como ayuda para sostener los órganos del piso pélvico. Este artefacto elegido a medida puede ayudar a frenar el deterioro de los músculos durante años y es especialmente útil para mujeres que aún quieren tener hijos en el futuro o que no son buenas candidatas para la reparación quirúrgica.
- Se pueden enviar impulsos eléctricos a través del recto o de la vagina para ayudar a controlar y estimular los músculos del piso pélvico. Sin embargo, este tratamiento debe hacerse varias veces en el transcurso de unos cuantos meses.
- Los programas de control de los intestinos y la defecación estimulada (mediante enemas, supositorios, medicamentos) son otras opciones no quirúrgicas.
Opciones quirúrgicas Reparación transvaginal del piso pélvicoEsta intervención trata el prolapso pélvico a través de una incisión vaginal para restablecer la anatomía normal del piso pélvico. Una vez restablecida la anatomía, el funcionamiento de los órganos involucrados mejora. Esto puede hacerse usualmente mediante incisiones dentro de la vagina y alrededor de ella.
Reparación del piso pélvico mediante laparoscopia La reparación laparoscópica del piso pélvico es una opción quirúrgica para tratar el prolapso. Los médicos utilizan el laparoscopio para restablecer la anatomía de la vagina y sus estructuras de sostén. En este procedimiento, los cirujanos introducen un telescopio diminuto (el laparoscopio) a través de una pequeña incisión. El laparoscopio está adherido a un equipo de cámara con pantalla, que proporciona a los cirujanos una vista con aumento del piso pélvico. Después de hacer varias incisiones con forma de “ojos de cerradura” en el abdomen, los cirujanos emplean instrumentos especialmente diseñados para levantar los órganos con prolapso y colocarlos nuevamente en sus posiciones normales mediante suturas permanentes. El tratamiento con laparoscopia para las anomalías del piso pélvico ofrece numerosos beneficios.
Entre ellos se incluyen los siguientes:
- Se obtiene una identificación precisa de las anomalías del piso pélvico gracias a la excelente vista del piso pélvico que brinda el laparoscopio desde arriba.
- Se reducen al mínimo la necesidad y el grado de reparación de la vagina, lo cual a su vez reduce el riesgo de tener dolorosas cicatrices internas.
- Se evita o se posterga la realización de una histerectomía por prolapso uterino.
- Se posibilita que el paciente disfrute de un período más corto de recuperación y menos incomodidad posoperatoria.
Incontinencia urinariaOpciones no quirúrgicasSegún cuál sea la causa de la incontinencia, puede haber cambios en las costumbres que pueden ayudar a combatir algunos de los síntomas. La ejercitación de la vejiga y la micción programada pueden ayudar a vaciar la vejiga continuamente en lugar de esperar hasta tener ganas de ir al baño. También puede ser necesario cambiar la alimentación, con una reducción del consumo de alcohol, cafeína y alimentos y líquidos ácidos. Se pueden recetar medicamentos para ayudar a controlar la vejiga. Algunos medicamentos comúnmente recetados son: antimuscarínicos, para la hiperactividad de la vejiga; imipramina, un antidepresivo para relajar el músculo de la vejiga; antibióticos, cuando la afección está relacionada con una infección en las vías urinarias; alfa bloqueantes y otros medicamentos utilizados para relajar el músculo del esfínter urinario o reducir el tamaño de la próstata.
Opciones quirúrgicas- La hiperactividad de la vejiga y la retención de orina pueden tratarse mediante la colocación de electrodos en la región de la columna vertebral para enviar estimulación eléctrica a los nervios de la vejiga.
- En una intervención mínimamente invasiva, se puede insertar una “banda” en la uretra para sostenerla en su posición natural. Este procedimiento se puede practicar en pacientes que padecen incontinencia urinaria o disfunción del esfínter.
- El tejido que rodea a la uretra puede mejorarse con cirugía o puede “abultarse” alrededor del esfínter urinario para ayudar a ajustar este último.
- Se puede efectuar una cirugía de suspensión del cuello de la vejiga, en la cual se hace una incisión en el abdomen y se asienta firmemente la vejiga contra un ligamento cercano al pubis.
- Se puede insertar un músculo artificial de esfínter urinario para ayudar a controlar los músculos del piso pélvico. Este anillo con forma de rosquilla se coloca alrededor de la uretra. Detiene el flujo de orina y, si se presiona manualmente, lo libera.
- Estimulación del nervio sacro: se colocan electrodos para estimular nervios raquídeos.
Incontinencia fecal Opciones quirúrgicas La mayoría de las personas que sufren incontinencia fecal no son aptas para la corrección mediante cirugía. Sin embargo, algunas de ellas pueden obtener beneficios. Existen diversas técnicas y procedimientos quirúrgicos para el tratamiento de la incontinencia fecal:
- Cirugía de esfínter: reparación directa de un defecto del músculo.
- Esfínter anal artificial: un anillo inflable implantado alrededor de los músculos del ano.
- Estimulación del nervio sacro: electrodos para estimular los nervios raquídeos.
- Colostomía o ileostomía.
Los trastornos del piso pélvico se pueden tratar y controlar. Sin embargo, para que una terapia sea exitosa, se necesita la activa participación del paciente tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Solamente usted puede determinar exactamente cuán molestos son los síntomas y los efectos sobre su calidad de vida. Depende de usted supervisar su propia evolución y su respuesta al tratamiento.