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Opciones de tratamiento

Prolapso de órganos pélvicos
Cuando el útero, la vejiga o el recto pierden elasticidad y descienden o se abultan en la vagina, la mujer puede sentir presión en la parte inferior del abdomen. Además, puede notar que algo le cae por la vagina, padecer incontinencia urinaria o fecal, estreñirse o tener un desempeño sexual disminuido. Esta afección, conocida como prolapso de órganos pélvicos, se produce cuando los músculos y los ligamentos que sostienen a los órganos pélvicos se debilitan o se rompen. En algunos casos, es el resultado del estiramiento durante el embarazo y el parto. También puede originarse por una lesión pélvica relacionada con la presión ejercida contra el abdomen al toser o levantar cargas pesadas, o por estreñimiento, cirugía pélvica, una lesión neurológica, obesidad, menopausia y déficit hormonal o uso de medicamentos. Las anomalías anatómicas constituyen otra causa de estos mismos síntomas funcionales. El Centro de atención de trastornos del piso pélvico de GW ofrece técnicas precisas y procedimientos mínimamente invasivos para devolver la anatomía de la vagina y el sostén estructural a su estado normal.

Hernia del recto o rectocele
Cuando el área comprendida entre el recto y la vagina, conocida como tabique rectovaginal, se vuelve delgada y débil, el recto puede abultarse contra la vagina durante la defecación. El estreñimiento, un parto difícil y la histerectomía pueden provocar esta debilidad de las estructuras pélvicas. Si la hernia de recto se convierte en un problema, los médicos del Centro de atención de trastornos del piso pélvico pueden ofrecer opciones de tratamiento con diversas modalidades.

Hernia de la vejiga o cistocele
Tal como la hernia del recto, la hernia de la vejiga es común entre mujeres con músculos débiles en el piso pélvico. Cuando los músculos que están en la base de la vejiga se vuelven muy delgados y débiles, la vejiga puede caer hacia la vagina. Esto puede afectar la micción. El Centro puede ofrecer opciones de tratamiento con diversas modalidades.

Incontinencia urinaria en hombres y mujeres
La incontinencia urinaria por tensión provoca pérdidas involuntarias de orina cuando la persona se ríe, estornuda, tose o hace cualquier otro tipo de esfuerzo. La vergüenza ocasionada por la incontinencia urinaria frecuentemente impide que las personas acudan a su médico para obtener ayuda. Aunque muchas personas consideran esta afección como una parte natural del proceso de envejecimiento, en realidad no lo es y puede afectar a individuos de cualquier edad, particularmente a las mujeres que han tenido partos naturales.

Después de una operación o del tratamiento con radiación para el cáncer de próstata, cáncer de vejiga o cáncer colorrectal, los hombres a veces sufren un desagradable efecto secundario: la incontinencia urinaria.

El Centro de atención de trastornos del piso pélvico de GW tiene la capacidad para diagnosticar con precisión el problema y ofrecer varias modalidades diferentes de tratamiento.

Hiperactividad de la vejiga
La vejiga se compone de músculo y, a veces, ese músculo puede contraerse con espasmos y provocar la sensación de necesidad imperiosa de orinar y micción frecuente. En ocasiones, esa sensación puede ir acompañada de incontinencia e incomodidad. Esto puede causar molestias y angustia tanto a hombres como a mujeres. Las personas con hiperactividad intensa de la vejiga cambian o limitan sus actividades diarias a causa de la vergüenza o la incomodidad que esta afección les ocasiona.

Los médicos del Centro de atención de trastornos del piso pélvico de GW son expertos en el diagnóstico y el tratamiento de la hiperactividad de la vejiga. Entre los tratamientos para este problema se incluyen el uso de medicamentos y cirugías mínimamente invasivas. Para casos graves o resistentes, los médicos del Centro ofrecen opciones de tratamiento y cirugía de tecnología avanzada.

Hiperplasia prostática benigna y retención urinaria
El aumento del tamaño de la próstata puede causar muchos síntomas urinarios, tales como la micción frecuente, el sueño interrumpido a la noche para orinar y la imposibilidad de vaciar por completo la vejiga. Esto puede afectar de manera significativa la calidad de vida de un hombre. El Centro de atención de trastornos del piso pélvico de GW ofrece tratamientos mínimamente invasivos para aliviar los síntomas de la hiperplasia prostática benigna.

Neuropatías de vejiga
Los servicios de neurología del Centro pueden ayudar a los pacientes afectados por diversos tipos de problemas neurológicos que afectan la vejiga. La enfermedad de Parkinson, los accidentes cerebrovasculares, la esclerosis múltiple y los trastornos en la columna vertebral son afecciones que tienen efectos sobre la vejiga. El Centro de atención de trastornos del piso pélvico de GW evalúa a estos pacientes y les ofrece opciones de tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos.

Incontinencia fecal
La incontinencia fecal afecta a personas de todas las edades y se caracteriza por la incapacidad de controlar la defecación. Más común entre las mujeres que entre los hombres, la incontinencia fecal no forma parte del proceso normal de envejecimiento. Las personas que padecen de este problema se resisten a participar en actividades sociales porque temen sufrir un “accidente” en público.

Entre las causas de incontinencia fecal se incluyen: estreñimiento, daños en los músculos del esfínter anal o del recto, pérdida de capacidad de almacenamiento en el recto, diarrea y disfunción del piso pélvico. Los médicos que atienden en el Centro tratan la incontinencia fecal con recomendaciones de cambios en la alimentación, medicamentos, ejercitación para controlar los intestinos o cirugía. Para recuperar la continencia fecal puede ser necesario seguir más de un tratamiento.

Estreñimiento
Las deposiciones poco frecuentes (menos de tres veces por semana), la necesidad de esforzarse más del 50 por ciento del tiempo al defecar, la hinchazón y los dolores abdominales son síntomas de estreñimiento. El Centro de atención de trastornos del piso pélvico de GW ofrece a los pacientes procedimientos de control de intestinos, reparación quirúrgica y rehabilitación del piso pélvico para corregir estas anomalías.

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