Cada año, aproximadamente 600,000 estadounidenses tienen un accidente cerebrovascular (ACV) y alrededor de 160,000 de ellos mueren. De hecho, cada 53 segundos una persona sufre un ACV, lo cual convierte a esta enfermedad en la principal causa de discapacidad en adultos y en la tercera causa principal de muerte en todo el país.
El ACV, también conocido como apoplejía o ataque cerebral, es una interrupción en el flujo sanguíneo que llega a las células del cerebro. Cuando las células del cerebro sufren una falta de oxígeno, mueren. Un ACV se produce cuando una obstrucción en una arteria impide que la sangre llegue hasta las células del cerebro o cuando una arteria se rompe dentro o fuera del cerebro y provoca una hemorragia.
El 40 por ciento del público no sabe que el ACV se produce en el cerebro. Más del 70 por ciento de las personas de la tercera edad desconocen las señales de advertencia de un ACV. Muchos ni siquiera saben que un ACV debe tratarse con la misma urgencia que un ataque cardíaco y que cada segundo que transcurre es crítico para la atención del paciente, la supervivencia y la subsiguiente calidad de vida.