La cirugía endovascular se realiza desde el interior de los vasos sanguíneos y ya es una opción de tratamiento ampliamente aceptada. La operación requiere anestesia local o regional para insensibilizar el área que circunda la arteria femoral, en la parte superior de la pierna derecha. Se coloca un catéter o tubo de plástico en la arteria femoral. Luego el médico utiliza imágenes radiográficas para hacer avanzar otro catéter hacia el vaso sanguíneo que irriga al aneurisma. A partir de allí, se toman distintas radiografías que permiten determinar la opción de tratamiento óptima, ya sea por ligadura o con el uso de una espiral.
Cuando se repara un aneurisma, se introduce un catéter flexible en la arteria femoral y se lo hace llegar directamente al interior del aneurisma. Se pueden insertar espirales y endoprótesis vasculares (stents) extraíbles a fin de bloquear el flujo de sangre hacia el aneurisma para que se coagule. Para visualizar los vasos sanguíneos, se utiliza la tecnología radiográfica en tiempo real, conocida como imágenes fluoroscópicas. Cuando se colocan las espirales, se puede ver el bloqueo progresivo del aneurisma.
Aunque es una tecnología bastante reciente, la cirugía endovascular se ha usado ampliamente en los últimos 10 años debido a que brinda a los pacientes las siguientes ventajas:
- Menos molestias
- Es menos invasiva
- Incisión más pequeña
- Menor esfuerzo para el corazón y los pulmones
- Reducción de la necesidad de hemoderivados
- Menor riesgo para pacientes mayores con diversos problemas médicos (por ejemplo, enfermedades cardiocoronarias o trastornos pulmonares)
- Tiempo de recuperación más corto
Si usted o alguien que usted conoce tiene un aneurisma cerebral u otros trastornos de los vasos sanguíneos del cerebro, pregunte a su médico si la cirugía endovascular puede ser una opción de tratamiento adecuada.