Antes de la cirugía de base craneal, se administran medicamentos para disminuir la hinchazón y la inflamación. Entre las opciones no quirúrgicas se incluyen la quimioterapia, la embolización y la radiación.
Durante la cirugía, es necesario quitar el hueso de la base del cráneo. La extracción de ese hueso permite que los cirujanos dejen expuesto el tumor o aneurisma sin necesidad de manipular el cerebro. Las vías habituales son a través del hueso del oído, en la sien por debajo del cerebro, encima del ojo, a través de la nariz o desde el cuello.
Además, usualmente se efectúa una craneotomía. Los cirujanos toman precauciones para que el tamaño de la abertura en el hueso sea mínimo con el fin de acelerar la recuperación después de la cirugía.
Después de la operación, es necesario reconstruir las capas que cubren el cerebro, de modo que no se produzca una pérdida de líquido cefalorraquídeo. También puede ser necesario injertar tejido extraído de otras áreas del cuerpo para ayudar a esta reconstrucción.
En la actualidad, los avances en las técnicas de cirugía de base craneal permiten a los neurocirujanos tratar de manera segura tumores cerebrales que antes se consideraban inoperables. La elección de un centro con cirujanos experimentados y especializados ayuda a obtener resultados exitosos.