La estimulación cerebral profunda (ECP) es un tratamiento aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los EE. UU. Esta técnica se utiliza para corregir la actividad eléctrica anormal del cerebro que causa trastornos neurológicos del movimiento, entre ellos, la enfermedad de Parkinson, la distonía (caracterizada por espasmos musculares) y el temblor esencial (caracterizado por movimientos incontrolables). Para pacientes que tienen síntomas que no se controlan sólo con medicamentos, la ECP resulta más segura y efectiva que las antiguas intervenciones quirúrgicas para trastornos del movimiento, que dejaban lesiones en el cerebro. El lugar específico del cerebro donde se coloca el dispositivo determina los síntomas que alivia. Los pacientes que tienen las afecciones que se mencionan a continuación han logrado beneficios significativos con el uso de la ECP.
Enfermedad de Parkinson
La enfermedad de Parkinson está causada por falta o deterioro de las neuronas en las áreas del cerebro que producen dopamina. La dopamina es una sustancia química que se encuentra en el cerebro y que controla el movimiento. Los niveles bajos de dopamina producen trastornos en los movimientos que constituyen los síntomas de la enfermedad de Parkinson. El único factor de riesgo conocido para la enfermedad de Parkinson es la edad avanzada. La mayoría de los casos de enfermedad de Parkinson ocurre en personas que tienen más de 50 años, aunque también puede ocurrir en personas más jóvenes, de tan sólo 30 años.
Los síntomas de la enfermedad de Parkinson incluyen temblores, rigidez y dolor muscular, movimientos lentos o limitados (bradiquinesia), debilidad de los músculos de la cara y la garganta, y dificultad para caminar y mantener el equilibrio. No hay un estudio específico para diagnosticar la enfermedad de Parkinson. Para llegar al diagnóstico correcto, el médico realizará una historia clínica y un examen neurológico muy completos. Los análisis de sangre y una tomografía computarizada (TC) se pueden utilizar para descartar otras enfermedades con síntomas similares.
Distonía
La distonía es un trastorno crónico caracterizado por contracciones musculares involuntarias. Esto hace que el cuerpo realice movimientos involuntarios, como movimientos repetitivos o contorsiones frecuentes, o adopte posturas incómodas e irregulares. La causa de la distonía se relaciona con una disfunción del mecanismo neurológico que permite que los músculos se relajen cuando no se los utiliza. La distonía puede afectar a cualquier persona de cualquier edad. Al igual que para la enfermedad de Parkinson, no hay un único estudio específico para diagnosticar la distonía, sino que el médico debe recurrir a la observación de los síntomas y realizar una historia clínica muy completa del paciente.
Temblor esencial
El temblor esencial es un trastorno neurológico caracterizado por temblores incontrolables que le dan el nombre a la enfermedad y que se presentan en diferentes partes y lados del cuerpo. Con frecuencia, los temblores se presentan en las manos, los brazos, la cabeza, la laringe, la lengua y la barbilla. Se cree que la actividad cerebral anormal que causa el temblor esencial es procesada por el tálamo, área profunda del cerebro que coordina y controla la actividad muscular. El temblor esencial tiene causas genéticas en el 50% de los casos. Generalmente ataca a personas de mediana edad (entre 40 y 50 años) y los síntomas se acentúan con la edad. No hay un único análisis específico de laboratorio para diagnosticar el temblor esencial: para hacer un diagnóstico correcto, su médico se basará en los síntomas que usted le refiera y en un examen neurológico.
En la ECP, se utilizan impulsos eléctricos para estimular un área del cerebro previamente determinada y proporcionar alivio específico de los síntomas de cada una de las enfermedades antes citadas. La colocación de los electrodos del dispositivo varía según la enfermedad y el paciente para que afecten el área que permitirá dar el mayor alivio posible de los síntomas al paciente. Por ejemplo, en pacientes con temblor esencial, los electrodos se colocan en el tálamo para controlar su actividad muscular anormal.
El dispositivo tiene dos componentes principales: electrodos de cable muy fino que se colocan en el cerebro y un pequeño generador similar a un marcapasos que se implanta en el tórax. La función del generador es crear un campo eléctrico que bloquee las señales eléctricas erráticas del cerebro para aliviar los temblores y otros síntomas asociados con trastornos neurológicos. El dispositivo se puede encender y apagar en cualquier momento. Para hacerlo, se debe sostener un imán por encima del generador o utilizar un control remoto pequeño. Cuando está encendido, el dispositivo envía de 100 a 180 impulsos eléctricos por minuto para estimular un área específica del cerebro. El dispositivo de ECP está programado para producir el nivel apropiado de estimulación a fin de proporcionar el mayor alivio posible de los síntomas al paciente.
Por lo general, la implantación de un dispositivo de ECP requiere de dos intervenciones separadas que duran unas horas cada una. El uso de técnicas de avanzada para la formación de imágenes ha logrado una mejora significativa en la colocación correcta de los electrodos en el área del cerebro determinada.
Generalmente, para la recuperación es necesario permanecer en el hospital hasta el día siguiente al de la operación.
La estimulación cerebral profunda proporciona una opción de tratamiento más segura y eficaz para los pacientes que luchan contra la enfermedad de Parkinson, los temblores esenciales y la distonía. La principal ventaja de la ECP es que no destruye los tejidos del cerebro. La estimulación eléctrica no sólo se puede adaptar, sino que el uso de cuatro electrodos también permite que el dispositivo afecte un área más grande y que con esto mejoren las probabilidades de proporcionar alivio. El sistema de ECP proporciona una opción flexible y no permanente que deja el control en manos del paciente.