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Cáncer de laringe

La laringe es la parte de la garganta que contiene las cuerdas vocales. La función de la laringe es producir vibraciones que la boca convierte en palabras. También cumple una función importante en la respiración y la deglución.

El cáncer se puede presentar en cualquier parte de la laringe, pero lo más común es que se inicie en las cuerdas vocales. El crecimiento maligno casi siempre se presenta en la laringe, entre las células escamosas, o las células que recubren el interior de la laringe. En muchos casos, el cáncer de laringe se extiende a los ganglios linfáticos de la parte posterior del cuello, a la parte posterior de la lengua, a los pulmones o a otras zonas. De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society), este cáncer se diagnostica en más de 10,000 personas por año en los Estados Unidos.

Factores de riesgo

Debido a que el cáncer de laringe tarda en desarrollarse, la mayoría de los pacientes tiene más de 60 años. Otros factores de riesgo incluyen:
  • El diagnóstico es cuatro veces más frecuente en hombres que en mujeres
  • Consumo elevado de tabaco o alcohol
  • Exposición a sustancias químicas como el asbesto, el ácido sulfúrico o el níquel
  • Falta de algunos nutrientes en la alimentación
  • Antecedentes personales de otros tipos de cáncer de cabeza y cuello
  • Sistema inmunitario debilitado
  • Enfermedad por reflujo gastrointestinal o el virus del papiloma humano
  • Los afroamericanos tienen más probabilidades de tener cáncer de laringe que los caucásicos americanos

Síntomas

Las personas que tienen cáncer de laringe pueden experimentar una combinación de los siguientes síntomas:
  • Ronquera
  • Dificultad para tragar
  • Tos persistente
  • Dolor de oídos
  • Pérdida de peso
  • Mal aliento
  • Un bulto en el cuello

Detección y diagnóstico

Cuando un paciente presenta síntomas o factores de riesgo, el cáncer de laringe se puede diagnosticar por medio de los estudios que se mencionan a continuación.

El examen físico puede detectar la presencia de bultos o inflamación en la tiroides, la laringe o los ganglios linfáticos.

Laringoscopias: en una laringoscopia indirecta, el médico utiliza un espejo largo y pequeño para observar la garganta. En una laringoscopia directa, el médico introduce por la nariz o la boca un delgado tubo iluminado a través del que realiza la observación. En cualquiera de los dos casos, se puede utilizar anestesia local para evitar molestias al paciente.

El examen por tomografía computarizada (TC) es un estudio que utiliza un tipo de rayos X que permite tomar imágenes muy detalladas. El examen de TC se usa para detectar tumores y verificar su tamaño, forma y posición. Para la TC, el paciente debe estar acostado. Se lo hace deslizar lentamente a través de un aro que capta secuencias de imágenes. Para que las estructuras internas se puedan ver mejor en las imágenes obtenidas, se inyecta un tinte de contraste por vía intravenosa. El conjunto de imágenes captadas crea una imagen detallada del interior del cuerpo.

Si existe sospecha fundada de la existencia del cáncer, se realiza una panendoscopia. Se duerme al paciente con anestesia general y el cirujano observa toda la zona por medio de un instrumento óptico.

Biopsia: el patólogo examina una porción de tejido con un microscopio. El resultado contribuye a llegar al diagnóstico final.

Opciones de tratamiento

Muchos factores afectan la elección del tratamiento o de los tratamientos, por ejemplo, el estadio del cáncer, la edad del paciente y su estado general de salud. Consulte a su médico sobre las mejores opciones posibles para el tratamiento de su caso específico. Los tratamientos estándares para el cáncer de laringe son la radioterapia, la quimioterapia y la cirugía, utilizados en forma individual o combinada. Actualmente se prefiere utilizar estrategias que preserven la voz.

La radioterapia mata las células cancerosas con rayos X intensos dirigidos únicamente al tumor canceroso. Se utiliza un haz de radiación externa que emite radiación desde el exterior del cuerpo del paciente o se puede colocar material radiactivo en el interior del cuerpo, en la zona afectada. En este caso, el material se extrae luego de un tiempo, como en la braquiterapia. Generalmente, la radioterapia se utiliza como único tratamiento en pacientes que tienen tumores pequeños o que no pueden someterse a una intervención quirúrgica. La radioterapia por lo general se utiliza para reducir tumores antes de una operación o para inhibir el crecimiento de tumores cancerosos después de la intervención. Los efectos secundarios generales de la radioterapia incluyen pérdida del apetito, fatiga, náuseas, vómitos y problemas digestivos. Los efectos secundarios provocados específicamente por la radiación aplicada en la cabeza y cuello son: dificultad para tragar, pérdida del sentido del gusto, ronquera, dolor de garganta y lesiones en los huesos.

En la quimioterapia, se administran medicamentos que matan células de rápido crecimiento, por lo que también puede ocurrir que maten células no cancerosas. Si bien los efectos secundarios varían según el tipo de medicamento, en general comprenden recuento bajo de glóbulos rojos, caída del cabello, náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del apetito, llagas en la boca y los labios, y disminución de la resistencia a las infecciones. El recuento bajo de glóbulos rojos puede producir fatiga, aumentar la probabilidad de infecciones y dar lugar a que pequeñas lesiones causen sangrado o formación de hematomas.

Mediante la cirugía, el cirujano extirpa el cáncer y el tejido circundante con un escalpelo o con láser. La laringotomía puede ser total o parcial.

Después de la operación, se pueden presentar diversos efectos secundarios que incluyen dolor, fatiga, aumento de la producción de moco y cambios en el aspecto físico o inflamación de la garganta.

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